Relacion de Latinoamerica con China






Por HE SHUANGRONG*
*HE SHUANGRONG, es investigador del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China.

Tras escapar de la tormenta financiera internacional, las relaciones sino-latinoamericanas han alcanzado un nuevo cenit en 2010. Es un claro reflejo de la evolución de las relaciones internacionales en general, en las que el peso de Estados Unidos y los países desarrollados en general va disminuyendo, mientras los países emergentes despegan. El crecimiento de las economías china y latinoamericana también ha impulsado los negocios e inversiones bilaterales.
A medida que los intereses de China y Latinoamérica a nivel global se van integrando, ambas partes se esfuerzan conjuntamente por conseguir un orden político y económico internacional más justo y razonable, tal como lo señaló Luis Alberto Moreno, director del Banco Interamericano de Desarrollo en la IV Cumbre Empresarial China-América Latina: “La dirección del desarrollo comercial del mundo ha cambiado, con la cooperación Sur-Sur, representada por China y América Latina, convirtiéndose en la corriente principal, pues no sólo está acelerando la recuperación económica, sino también liderando el crecimiento de la economía global, además de reequilibrar el centro político y cultural del mundo”.
Pero, desde luego, siguen existiendo algunos problemas y desafíos en las relaciones entre China y Latinoamérica, que habrá que superar para que éstas se desarrollen de manera sostenible.

Reciprocidad de visitas al más alto nivel
China y América Latina siguen manteniendo un calendario de visitas recíprocas de altos representantes políticos, de modo que la confianza mutua en este terreno sigue avanzando, así como la cooperación bilateral. El presidente Hu Jintao realizó una gira por Brasil en abril y asistió al segundo encuentro oficial de los dirigentes del BRIC, que tuvo lugar en Brasilia, mientras el vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular de China, Uyunqimg, visitó México, Cuba y Brasil el pasado mes de mayo, y desde finales de julio hasta comienzos de agosto, Yang Jiechi, ministro de Relaciones Exteriores, viajó por México, Cuba y Costa Rica; además, Liang Guanglie, consejero de Estado y ministro de Defensa Nacional de China, estuvo en México, Colombia y Brasil, y Chen Bingde, jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación, en Ecuador.
A su vez, diversos políticos latinoamericanos visitaron China en 2010, entre los que se cuentan Bruce Golding, primer ministro de Jamaica, en febrero; su homólogo de Las Bahamas, Hubert A. Ingraham, en octubre; la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en julio; el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, en agosto; y el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en noviembre, entre otros.
Por otro lado, las reuniones políticas periódicas entre ambas partes también se han reforzado. Este año, se han celebrado: la IV Reunión de la Comisión Binacional Permanente China-México, en agosto; la IV Ronda de Consultas entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de China y los países del Caribe con los que se han establecido relaciones diplomáticas, en Nassau, en mayo; y la reunión de la Comisión de Coordinación y Cooperación de Alto Nivel entre China y Brasil, a finales de 2010.
Además, tanto China como los países latinoamericanos han coordinado para cooperar activamente en temas de interés global, como el cambio climático, la lucha contra la crisis y las reformas del sistema financiero internacional, entre otros.
También hay que destacar que China y Brasil elaboraron el Plan de Acción Conjunto para el Periodo 2010-2014, fijando una hoja de ruta detallada para profundizar en la relación estratégica entre ambos países.
El comercio se fortalece luego de la crisis
Los mecanismos de cooperación económica y comercial entre China y Latinoamérica han mejorado. El TLC firmado el 8 de abril pasado entre China y Costa Rica es el primer “todo-en-uno” que China firma con un país centroamericano, mientras que el TLC entre China y Perú entró en vigor el 1 de marzo y el TLC entre China y Chile en cuanto al comercio de servicios, lo hizo el 1 de agosto.
El comercio bilateral, después de vencer los efectos negativos de la crisis financiera global, se ha recuperado con más ganas todavía. Entre enero y septiembre, el volumen de las transacciones comerciales entre China y América Latina alcanzó los 132.400 millones de dólares, experimentando un alza del 54,36% respecto al mismo periodo del año anterior, y se espera que la cifra del comercio exterior entre ambas regiones, para el presente año, se sitúe alrededor de los 180.000 millones, superando largamente el récord de 143.300 millones de dólares de 2008. China se ha convertido en el primer socio comercial de Brasil y Chile, y en el segundo de Argentina, Costa Rica, Perú y Cuba. Además, el peso de América Latina en el comercio exterior de China ha aumentado enormemente, y, por ejemplo, Brasil ha subido del puesto 12 al 10 en cuanto a los principales socios comerciales de nuestro país.
Al mismo tiempo, China ha aumentado sus inversiones en los sectores de minería, petróleo y gas natural, en las infraestructuras ferroviarias, energía eléctrica, agricultura, industria automovilística y en la siderurgia y la metalurgia. Ha llevado a cabo también una serie de proyectos importantes de inversión: en marzo pasado, la compañía china CNOOC aportó 3.100 millones de dólares y creó, junto a la compañía argentina Bridas Energy Holdings Ltd (BEH), la compañía mixta Bridas Corporation, o Bridas, en la cual, cada parte posee un 50% de las acciones; el grupo chino SINOCHEM, compró un 40% de las acciones del campo petrolero Peregrino, en Brasil, a la compañía Statoil ASA, de Noruega, por 3.070 millones de dólares; State Grid Corporation of China firmó acuerdos junto a los consorcios españoles Cobra, Elecnor e Isolux, para la adquisición de siete empresas eléctricas brasileñas por 1.726 millones de dólares. Por otro lado, los fabricantes chinos Sany, y la compañía automotriz Chery, realizaron importantes inversiones para construir plantas de producción en Latinoamérica. De las inversiones chinas en América Latina, las que más aumentaron fueron las efectuadas en Brasil. Según los cálculos de este país, las inversiones chinas subieron de 82 millones de dólares en 2009 a 12.000 millones en la primera mitad de 2010, es decir, China pasó a ser el primer inversionista extranjero en este país, por delante de EE.UU.
Además, la cooperación financiera desempeña un importante papel como impulsor de las relaciones económicas entre China y América Latina. El 2 de abril pasado, el Banco de China estableció una filial en São Paulo, Brasil, y muchos bancos chinos establecieron programas de crédito para los países latinoamericanos: el Banco Estatal de Desarrollo proporcionó 10.000 millones de dólares y 70.000 millones de yuanes a Venezuela; el Banco de Importación y Exportación de China concedió un crédito de 1.680 millones de dólares a la mayor central hidroeléctrica de Ecuador, Coca Codo-Sinclaire; y, además, China otorgó créditos preferenciales gubernamentales a los países de Antigua y Barbuda, Bolivia y Guyana.

Nuevos avances en la cooperación en educación, ciencia y cultura
Se ha multiplicado la celebración de eventos culturales y artísticos: varios grupos artísticos, como el del Ballet Nacional de México, realizaron giras por China, y la Guardia de Honor del Ejército Popular de Liberación de China, asistió al desfile militar conmemorativo del Bicentenario de la Independencia de México.
El segundo Instituto Confucio abierto en Brasil, comenzó a impartir clases el 30 de marzo y, a su vez, el 19 de julio se inauguró el Instituto Confucio en el Campus Mona de la Universidad de las Indias Occidentales de Jamaica. Hasta la fecha, nuestro país ha abierto más de 20 institutos Confucio en América Latina.
En el terreno de las telecomunicaciones, también se han experimentado grandes progresos: tras cooperar con Brasil y Venezuela, China Great Wall Industry Corporation (CGWIC) firmó con el Ministerio de Navegación Espacial de Bolivia un acuerdo de cooperación tecnológica para un proyecto de satélite de telecomunicaciones.
Ampliación y consolidación de los intercambios
Las relaciones sino-latinoamericanas se desarrollan tanto a nivel político como en diversos campos, progresando en su consolidación con la creación de múltiples proyectos.
Todos los países de América Latina y el Caribe, 33 en total, participaron en la Expo de Shanghai, con pabellones donde mostraron la diversidad y la riqueza de sus culturas.
Por otro lado, los intercambios a nivel de los gobiernos locales continuaron aumentando. Las delegaciones de las provincias chinas de Henan, Hainan, Shaanxi, Shandong y otras, visitaron Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países latinoamericanos. A su vez, representantes de Colombia, Costa Rica, Honduras, El Salvador y otros asistieron a la Conferencia Internacional de las Ciudades de la Amistad de 2010, celebrada en Shanghai.
El 21 de octubre se inauguró la IV Cumbre Empresarial China-América Latina, en Chengdu, con la participación de más de 400 empresarios latinoamericanos y 600 chinos.
Entre el 8 y 9 de noviembre, tuvo lugar el I Foro de Intercambios entre Think-Tanks de China-América Latina y el Caribe, auspiciado por el Instituto de Asuntos Exteriores del Pueblo Chino, en Beijing, en el cual, 23 grupos de expertos y diplomáticos, representantes de 15 países latinoamericanos y caribeños, junto a organismos académicos de China, debatieron sobre el desarrollo y los desafíos en las relaciones entre China y Latinoamérica.
Además, el 28 de marzo, Aeroméxico reinició el vuelo directo entre la Ciudad de México y Shanghai, que había sido suspendido durante un año tras el estallido de la gripe H1N1.

Problemas y desafíos
Obviamente, también siguen existiendo problemas y desafíos en las relaciones bilaterales. A continuación enumeramos los más importantes:
En primer lugar, los desequilibrios y fricciones comerciales. A pesar de que China sigue manteniendo una balanza comercial negativa con América Latina y de que ha habido cambios importantes en la estructura comercial, las disputas comerciales no han disminuido. Países como Argentina, México, Brasil y Perú siguen aplicando tarifas anti-dumping para los zapatos fabricados en China, pero cabe destacar, sobre todo, que las organizaciones sectoriales latinoamericanas están uniéndose para hacer frente a China. En octubre de 2010 las zapateras de México, Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay y España formaron una alianza en la VIII Cumbre Internacional de la Zapatería, en Guanajuato, México, para actuar contra las empresas chinas; a su vez, el ILAFA (Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero) emitió un informe en el mismo mes destacando que los productos baratos de acero e hierro importados desde China suponen una grave amenaza para su sector y espera que los Gobiernos adopten medidas para garantizar una competencia “justa”.
En segundo lugar, hay que referirse a la seguridad en el entorno de las inversiones. En América Latina abundan los recursos naturales, mientras que sus Gobiernos se plantean proyectos de infraestructura, lo cual brinda a China una gran oportunidad para invertir. Al mismo tiempo, las considerables reservas chinas de divisas y la presión al alza del yuan, van a seguir impulsando las inversiones de China en Latinoamérica. Pero, a medida que éstas crecen, hay que incluir la seguridad de las inversiones en la agenda negociadora, ya que la estabilidad social, los ajustes en las políticas sobre inversiones, los riesgos y el control de la inversión, devienen en problemas importantes.
Finalmente, los vaivenes de la economía global probablemente ejercerán una influencia negativa en las relaciones sino-latinoamericanas. Debido a la gran dependencia de las relaciones comerciales de uno o muy pocos productos, como el cobre de Chile, la soya de Brasil y Argentina, o el hierro de Brasil, los vínculos comerciales son débiles y vulnerables a los cambios del entorno internacional. Aunque la economía mundial se está recuperando, las bases de esta recuperación no son todavía firmes. En especial, destaca el caso de la economía estadounidense, cuya recuperación es débil, por lo que su proteccionismo va en aumento y su Gobierno aplica políticas que resultan en una depreciación del dólar. Todo esto puede afectar negativamente al crecimiento económico en el mundo. Las economías de China y Latinoamérica se enfrentan a presiones inflacionarias y de apreciación de sus monedas, pero el efecto de la depreciación del dólar en los precios de las materias primas y las políticas de ajuste que, como respuesta, se puedan poner en marcha, son factores indefinidos que crean incertidumbre en cuanto al desarrollo económico y comercial bilateral entre ambas regiones.






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