Miedo K



Crece el miedo kirchnerista de un voto bronca en la provincia

En la Casa Rosada temen que el PJ le retacee apoyo a la Presidenta en las primarias

Crece el miedo kirchnerista de un voto bronca en la provincia
Sábado 30 de julio de 2011 |
Cristina Kirchner, Miguel Del Sel, Daniel Scioli, Eduardo Duhalde, Carrió y Mauricio Macri.


Mariano Obarrio
LA NACION
Después de la derrota electoral en Santa Fe, y 24 horas antes de una posible debacle en el ballottage porteño, el gobierno de Cristina Kirchner comenzó a temer que el PJ bonaerense replique la conducta del peronismo santafecino: que ratifique a sus intendentes y legisladores en las urnas y debilite a la boleta de la Presidenta en las elecciones primarias del 14 de agosto y las generales del 23 de octubre.
En Santa Fe, la víctima de esa rebelión silenciosa fue el diputado Agustín Rossi. El candidato cristinista salió tercero, superado por 13 puntos por Miguel Del Sel, de Pro, y por el socialista Antonio Bonfatti, que resultó elegido gobernador.
"El Del Sel en Buenos Aires podría ser Eduardo Duhalde en la boleta a presidente o Francisco de Narváez, para gobernador", dijo a La Nacion un allegado a la jefa del Estado. Por eso, la Presidenta ordenó disciplinar al territorio bonaerense gobernado por Daniel Scioli.
Por estos días, según confirmaron a La Nacion en Balcarce 50, Cristina Kirchner envió a visitar el distrito a ministros como Amado Boudou (Economía), candidato a vicepresidente, Julio De Vido (Planificación), Alicia Kirchner (Desarrollo Social), Alberto Sileoni (Educación), Lino Barañao (Ciencia), Diego Bossio (director de la Anses) y Gabriel Mariotto (ex Comfer), que es postulante a vicegobernador de Scioli. La instrucción: repartir planes sociales y prometer fondos y obras para los municipios.
El fantasma en Olivos de la "traición" de los intendentes peronistas es creciente. De hecho, Duhalde ayer convocó a una "rebelión del voto peronista en todo el país". Y el distrito bonaerense pasó a ser la clave porque allí se concentra el 40% del padrón nacional. Un pobre resultado allí en las primarias del 14 de agosto derribaría el mito de que Cristina Kirchner "ya ganó" en octubre en primera vuelta.
En realidad, ese supuesto quedó herido. "Se esperaban derrotas en Capital y en Santa Fe; no palizas catastróficas. Esto desató un pase de facturas", aseguran en el entorno presidencial. "Además, se prevé una mala elección de Daniel Filmus ante Mauricio Macri en el ballottage", dijo otro kirchnerista puro. Eso agravaría el mal clima en Olivos.
Según trascendió, Boudou le aconsejó a Filmus bajar su postulación, pero la idea fue descartada.
Y en Córdoba, la Casa Rosada no podrá celebrar un eventual triunfo de José Manuel De la Sota. El candidato a gobernador del PJ desligaría ese logro de Balcarce 50.
"Ganará el PJ cordobés, no la Casa Rosada. Que se olviden de nosotros", dijo a La Nacion un dirigente delasotista. No prosperaron las gestiones que la Presidenta le encomendó a Carlos Zannini, secretario legal y técnico, para acercar posturas. Irán por listas separadas.
Vacaciones
"El peronismo cordobés estará de vacaciones el 14 de agosto", agregó la fuente cordobesa.
Por eso, las primarias se complican para la Presidenta. "Si Scioli gana con el 40%, le sirve a él revalidar la gobernación, pero no a Cristina para ganar en primera vuelta en octubre", dijo a La Nacion un íntimo de la "pingüinera".
Sin embargo, cerca de Scioli y en la Casa Rosada vaticinan que el triunfo de ambos será por 53 por ciento.
Si bien el Gobierno dijo que Santa Fe era "una elección local", otros en el entorno se preocuparon porque la misma Cristina Kirchner la nacionalizó al ir al distrito cuatro días antes y pedir el voto para Rossi. Y en el bastión bonaerense, hay intendentes dolidos por el armado electoral: Cristina Kirchner privilegió a La Cámpora en las listas, en desmedro de los dirigentes históricos.
¿Hay un plan para evitar la fuga de votos en Buenos Aires? "No hay plan. La suerte está echada. Se quemaron los libros. Ya no está Néstor Kirchner. Ella demostró no tener conducción política ni electoral. Al no haber conductor, no hay política. No hay reacción. Y las listas ya están hechas y los intendentes están heridos", confió con dramatismo un influyente dirigente kirchnerista.
El malestar con la conducción política y electoral alcanzó a importantes figuras del Gabinete, aunque no lo admiten en público. Además de la fractura del PJ en Córdoba y Santa Fe, enumeran las de Mendoza, La Pampa, Corrientes, Chubut y Entre Ríos. En Santa Cruz, sólo la semana última todos los sectores se alinearon detrás de Daniel Peralta.
La preocupación por los "errores" en la estrategia antiperonista y en el discurso crispado alcanza a De Vido, a Boudou y al propio Rudy Ulloa Igor, entre otros. Nadie desacatará sus órdenes, pero en la intimidad las cuestionan

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